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Ayer a las 7 pm en el Centro Arte Alameda se presentó mi (única) novela.
Editada por Ocho Libros, fue presentada por Antonio Gil, Jaime Gazmuri, Héctor Soto y Andrés Valdivia. Gonzalo Badal, director de la editarial, ofició de presentador de presentadores. Les agradezco con todo el trabajo que se dieron de leer el libro con cuidado y hacerse una interpretación de éste que resultó muy valiosa. Yo aprendí varias cosas nuevas de mi libro escuchándolos.

Se juntaron unas trescientas personas entre familiares, compañeros de
colegio (!) y amigos de varios lados. Una audiencia muy transversal, como se dice
ahora. De todos los colores políticos, etáreos, profesionales; pymes y grandes empresas. Estoy más que contento con la cantidad de personas que
participaron simplemente para testimoniar su afecto por este autor y
apoyarme en el inédito parto de anoche.
(Para comprar "Motor de Búsqueda")
A continuación, siguen las presentaciones.
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Somos un sujeto frágil que re-afirma por 200 años una voluntad de autonomía en el mundo. En un compromiso gigantesco. Audaz. Ambicioso. (¿Infundado?).
Entonces cualquiera pensaría que nuestro afán principal consistiría en cuidar y fortalecer la solidez del portador de esa voluntad. Pero no cuesta nada ver que nunca hablamos de eso. Al parecer damos por supuesta nuestra existencia autónoma como sujeto en el mundo; la presuponemos. Como si no fuera la principal apuesta que nos compromete.
Nuestra suerte como Nación parece no preocuparnos para nada. Hace demasiados años (considerando especialmente la velocidad de hoy) que nos obsesionamos con ideologismos y atavismos. Presuponemos a Chile.
(Leer más)
Chile como Nación es una voluntad de autonomía en el mundo.
Y, sin embargo, tenemos serias fragilidades.
(1) Nuestro PGB equivale al 0,2% (0,002) del PGB del mundo.
Lo mismo pesa nuestra población.
Equivale al peso que tienen en Chile cuidades como Castro, Rengo, Buin, Limache, Lota, San Carlos o La Calera.
Somos pocos y pesamos poco.
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Los muchachos de Noise Media, una marca PODCASTER SA, anuncian el primer radioteatro en twitter. El anuncio aparece en emol de ayer.
Parte el 6 de abril, tendrá episodios diarios.
Nombre: La Cota Mil
Felicitaciones y a la espera!
Resultado: impotencia, lentitud, explicaciones, culpabilizaciones; encima de la dosis normal de miseria y heroismo, solidariad y egosimo.
Paulatinamente va precipitando vergüenza químicamente pura.
Nadie sabe en los escalones más altos del Estado qué ocurre en las zonas devastadas (de las más grandes económica y poblacionalmente de Chile) durante 48 horas. Parálisis, ceguera, impotencia. Han fallado los sistemas de telecomunicaciones de La Moneda y de la Oficina Nacional de Emergencias (ONEMI) {"Llamaba por teléfono fijo, por celular y no me contestaba nadie". Ver relato de la Sra. Presidenta en La Tercera, jueves 4 de marzo, pág. 20}. Días antes la señora directora de ONEMI informa por televisión que esa oficina - a cargo de emergencias - se coordina con todo el País por telefonía celular, y ocurrió que ésta se interrumpió por completo. No sólo eso, ni siquiera se cuenta con el helicóptero de emergencia de la Sra Presidenta; ella se encuentra inmovilizada. {Declaración del Sr Pérez Yoma, Ministro del Interior, La Tercera 4 de marzo , pág 18}. El respetado Intendente de Bio Bio, Sr. Jaime Tohá, dice que durante 48 horas careció de toda forma de comunicación con Santiago, con el Ministerio del Interior (La Moneda), con los militares, las intendencias, las gobernaciones y los municipios; y que 5 días después del desastre aún carece de comunicación con algunas provincias de la región a su cargo. Explica de esa manera el retraso en informar al gobierno central de la situación de pánico social y vandalismo que se vivió en algunas de las grandes ciudades. {Entrevista en El Mercurio, jueves 4 de marzo, Cuerpo B}.
O sea, colapsan las posibilidades telecomunicativas del Estado Nacional en el peor momento, cuando ellas son imprescindibles. (Leer más)
foto del Foreign Policy
(no es un truco)

Los jóvenes, mayoritariamente, no quieren votar. Quizás esto dice algo relevante de la política actual, en especial si tomo en cuenta que los jóvenes, por sus pácticas, son seguramente quienes están más conectados con el futuro. Además, prefiero partir de la base de que no quiere decir nada negativo de los jóvenes de hoy: no es que no estén ni ahí con su país, ni que les de "lata" inscribirse para votar. Seguramente estas son explicaciones algo resentidas y conservadoras.
Creo que, históricamente, la política ha sido la actividad que estructura el mundo social en que vivimos: establece las normas que prohiben y permiten nuestras prácticas sociales. Desde que tenemos democracia y libertades, la política ha consistido en un juego de competencia por conseguir cuotas de poder en el estado. Propósito: aprobar leyes. O sea, el poder del juego político depende del poder que tengan y puedan tener las leyes.
¿Qué es lo que las leyes pueden hacer y qué es lo que no pueden hacer? Me temo que ellas son notablemente impotentes. Considero varios extendidos problemas que todos reconocemos que tenemos en nuestra sociedad. La delincuencia; ¿se terminará mediante nuevas leyes? Las drogas; ¿se terminará el consumo y el comercio de lo que llamamos drogas con nuevas leyes, más duras y más drásticas? La educación; ¿mejorará la calidad de la educación mediante nuevas leyes? El abandono infantil y juvenil; ¿terminará gracias a nuevas leyes? La depresión masiva; ciertamente un malestar y un sufrimiento social muy extendido; ¿se corregirá con nuevas leyes? En fin, me parece que la respuesta es una sola y clara: no es el caso. (Leer más)
Comentamos con un amigo las maravillas de Kindle de Amazon: el libro electrónico. Jugamos admirados con las distintas posibilidades que ofrece.
De pronto nos percatamos que lo llamamos libro electrónico. Como los aborígenes norteamericanos, que llaman al ferrocarril caballo de hierro y al rifle, productor de truenos, parecemos condenados a llamar e interpretar lo nuevo con las distinciones de lo conocido. Como si se tratara de producir truenos, o de cabalgar, quizás para cazar búfalos o hacer la guerra a la tribu vecina, a horcajadas de un caballo de otro formato, ahora de hierro. Pero son en realidad nuevas tecnologías que traen con ellas nuevos espacios de prácticas que son inéditos. Se trata de nuevas posibilidades de matar a distancia, de nuevas posibilidades de transporte masivo que superan todos los vecindarios y los límites, que harán que esa pequeña tribu de blancos que aparecen por las grandes planicies se convierta en poco tiempo en una avalancha más numerosa que las estrellas en el cielo. Y con eso, el fin... (Leer más)
En antiguas cosmologías se imaginaba que vivíamos en una tierra que tenía un forma convexa, en medio de un cielo lleno de astros, que la tierra se afirmaba sobre la espalda de gigantescos elefantes que, a su vez, caminaban sobre la caparazón de una tortuga verdaderamente grande, la que, por su parte, era rodeada y sostenida por una serpiente de tamañao descomunal. Al parecer nadie se atrevía a insinuar sobre qué base se sostenía la serpiente.
Todo parecía flotar en la nada, como si no hubiera algo realmente firme bajo nuestros piés. Pero siempre se ha querido imaginar en qué descansa aquello que imaginamos es el fundamento de lo que vemos, como si cada respuesta última demandara una más fundamental aun.
Parra, en El Hombre Imaginario declara que el término último de nuestras imaginaciones, el fundamento de todo, es el dolor. El dolor de pertenecer a un mundo en el cual nada es verdaderamente sólido, en el cual todo es imaginario, inclusive el placer de la amada.
En Gracias a la Vida, la otra Parra parece decirnos que el fundamento de todo es la gratitud, porque aun peor que el dolor es ni siquiera estar aquí para experimentarlo. A final, debajo de todos los fundamentos está la gratitud a la vida que nos permite mirar, hablar, imaginar.
Mi amiga Verónica Ruiz, guardiana de secretos imperdibles de la literatura, me dirigió generosamente a este poema de Fernando Pessoa:
"Dicen que finjo o miento cuando escribo No. Yo simplemente siento con la imaginación: no uso el corazón."
de su Libro del Desasosiego.
Me ha dejado pensativo. ¿Qué puede querer decir sentir con la imaginación?
No creo que signifique que su sentir es imaginario. Por el contrario, asegura que siente, sólo que no usando el corazón sino que con la imaginación.
Hay mandamientos que serían imposibles de cumplir, y de formular en serio, si se refieren al sentir del corazón. "Ama al prójimo como a ti mismo", "ama a tu enemigo", obviamente no se refieren al amor como sentir de mi corazón. Y si sentir es lo que me moviliza a la acción, "pon la otra mejilla" seguramente no me ordena usar el sentir del corazón.
Mi corazón es un animal entrenado; su sentir me resulta familiar. Usar el corazón para sentir me hace sentir con mi pasado.
La imaginación inventa posibilidades nuevas, mundos nuevos que no existen todavía. Sentir con la imaginación es sentir con el futuro.
Sentir es lo más presente de lo presente: ¡estoy sintiendo algo ahora!
Entonces, puedo pensar que si uso mi corazón para sentir, mantengo mi pasado presente. Si siento con mi maginación invento un futuro en el presente.
No es una diferencia nimia. Con un modo de sentir, repito mi pasado como futuro; con el otro, invento futuros nuevos. (Leer más)
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