De certeza y cinismo

Del Blog del Enemoniado

Recibí un comentario valioso de Seripando, secretario del círculo de hermeneutas de Quellón, lugar de buenos chacolís, más que nada. Lo reproduzco enterito:

Bueno tu post sobre cinismo, Endemoniado.

Parece que la certidumbre ha sido un estilo de todas las épocas; con lo que también, presumiblemente el cinismo. Dios pude ser fuente de certidumbre o de completa contingencia. O bien creemos que hay reglas, mandamientos, buenas obras, que aseguran nuestra salvación para siempre (control con certidumbre) o bien creemos que la voluntad divina es inescrutable, contingente, desconocida, incontrolable ( solo la fe puede salvarnos pero no cabe ninguna seguridad)

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Envejecer con dignidad

Otoño de robles y olmos en la madriguera del Endemoniado de Chillán.

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Certidumbre

Del blog del Endemoniado de Chillán.

En cuanto publiqué en mi blog el post precedente sobre Cinismo, me escribió Apotelésmaco, de la Asociación (clandestina) de Curas Ateos de El Carmen. Como la declaración de no creyentes puede provocar la pérdida de ciertas prebendas jubilatorias, se ha decidido mantener la agrupación completamente clandestina; no hay más razón que esa, me aseguran. O, sea el nombre Apotelésmaco es una chapa.

Me pregunta textualmente: si es tan importante como raiz del cinismo, ¿qué es la certidumbre?

Consiste en el convencimiento de que posees una verdad indudable. Que no sea relativa a otra cosa, que no dependa de contextos, que no tenga solo validez histórica: una fórmula, una norma, una ecuación más allá de cualquier duda.

Como Descartes, me responde. Sí, le digo, como exigía don René, y también don Francisco Bacon. Y debo decir que me quedo con la impresión de que los curas ateos saben más que algo; o sea, no son descreídos de puro ignorantes.

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Cinismo

Del Blog del Endemoniado.

¿Es el cinismo el impulso anímico básico de nuestra era? Podría ser. Leyendo por aquí y allá he descubierto el (un) origen del cinismo. Aqúi lo cuento en tres pasos.

(1) Comenzamos con la certidumbre que nos dan ideas, teorías, ideologías. Pueden referirse a verdades científicas (leyes de la naturaleza, de la economía, de la sociedad), verdades históricas (leyes de la historia), verdades éticas (ley natural), verdades religiosas. Sentimos certidumbre. Los de mi edad - católicos, marxistas, liberales, ingenieros, economistas, psicólogos y sociólogos - nos acostumbramos a vivir con ellas; ¿cómo hacerlo sin seguridades como esas? 

(2) Enfrentados a los quehaceres concretos de la existencia, nos vemos obligados a dejar atrás los ideales, valores y teorías puros para aplicarlos a lo real. Aparecen las excepciones, hay matices, no todo es tan cierto. Ahora entramos en la preocupación por las estrategias, con impulsos anímicos de dogmatismo (quizás fanático). Estamos en el terreno de la astucia.

(Quizás aparezcan las primeras autoreflexiones dudosas sobre las viejas certidumbres, las primeras autocríticas y dudas. Tal vez todo no era más que una ideología, una falsa conciencia; ahora sí podremos descubrir las bases de una nueva  certidumbre verdadera.)

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La política de resolución de problemas.

Del blog del Endemoniado.

1.- Hay variadas demostraciones gráficas de crisis y protestas políticas en estos años recientes en el mundo. Muchas, como las del mundo árabe del medio oriente, resultan difíciles de interpretar a pesar de su carácter engañosamente “evidente”. Otras, como las de Rusia, por ejemplo, semejan reivindicaciones por la democracia en general.

Otras, las más comunes, como las europeas y las de Chile, estudiantiles, regionales, representan movilizaciones con petitorios específicos destinados a resolver problemas. 

Por último están las de ocupaciones de plazas y parques que parecen querer inaugurar una nueva manera de hacer política, y nada piden ni reivindican; tampoco exhiben “propuestas”

Y en el trasfondo existe una política de manejo de los Estados que se puede llamar  Despotismo Tecnocrático, el despotismo ilustrado del siglo XXI: pragmático, eficiente, manejador eficaz, a veces sensible, de los problemas sociales de las audiencias de ciudadanos “consumidores de servicios públicos”. Los cambios de gobierno en Grecia y en España son casos ejemplares, donde los nuevos gobiernos deben resolver específicos problemas presupuestarios y macroeconómicos. Son casos similares a muchos gobiernos con fachada democrática, pero de hecho Despotismo Tecnocráticos que encontramos en Asia. Pero no solamente ahí: ¿acaso no se puede reconocer el despotismo de expertos tecnocráticos de la representación política y las prácticas legislativas en Chile, la resolución experta de situaciones como los medioambientales con sus Coremas y Conamas, el diseño urbano y barrial en manos de oficinas municipales de obras, de transporte urbano, (¿es necesario insistir en el Trasantiago?), y tantas otras; inclusive la justicia tiene mucho de autoritarismo experto.

En Chile el estilo general de la política es la resolución de problemas. Las soluciones producen más y más nuevas leyes: nuevos subsidios, nuevas medidas de un tipo u otro, nuevos facultades para hacer algo, nuevas prohibiciones, nuevos permisos. Es el relato repetido infinitamente de nuevas soluciones legales para viejos problemas; aburre, además de tenernos más que escépticos. Reflejo de esa misma política de problemas y soluciones, son también las movilizaciones sociales que se organizan alrededor de manifestaciones de necesidades y demandas de medidas que las resuelvan.

Vivimos la política como resolución de problemas.

¿En qué nos estamos encerrando y a qué nos condenamos? (Leer más)

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