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Comenzó a hacerse presente levemente, me ¿recordó? el rocío que unifica la madrugada. Fueron unos pasos livianos que hicieran respectivos los rincones. Una rara ludicez me abre y encierra en los horizontes de una totalidad. El tumulto de voces de niños y adultos, el kaledoscopio cinético de formas y brillos, fue adquiriendo una quieta distancia. Como si una cámara invisible frente a mis ojos se hiciera lenta y, sin detener la imagen, por un instante detuviera aquello que es anterior a la imagen. Se expande el volumen de mi corazón hacia embeber la situación suspendida; mi cuerpo pierde presión y se hace leve. Entonces, resplandecen en el espacio sin aliento mis hijos, mis nietos, mi mujer. Resuenan como una sola nota las voces. En la nada del aliento que se me va a raudales se articula todo en una extraña emoción sin nombre que sólo se que me ahoga: mi familia, creo pensar, en el cuerpo que se me ha detenido. Un instante eterno me consume. Silencio luminoso. No hay nada más. Entonces siento que suspiro con fuerza, vuelve mi cuerpo, se recupera el bullicio, las distancias y las cosas. Dice completo. Nombro paz, nombro serenidad, nombro plenitud. Pero se que, por un momento eterno, me ha visitado un dios con su palabra infinita. No se como se llame pero dejó presente el recuerdo de cuando iluminó todo con la simple raiz sagrada de la vida.
La política chilena - si es algo más que una pura práctica de espadachines sin más norte que su propia sed de poder - está definida por las tensiones subterráneas del neoliberalismo (que campea en la Alianza y en estratos horizontales de la Concertaión) y la socialdemocracia (en la Concertación).Ver AQUÍ en est blog. Ambas corrientes tienen mucho en común; quizás lo principal, es el hecho que viven en el horizonte de tiempo del presente. El neoliberalismo persigue exclusivamente crear condiciones para que se desarrollen mercados aquí y allá, en todas partes, y que esos mercados se hagan cargo de producir el futuro que sea - en cualquier caso estará bien si lo hace el mercado y debemos esperar lo mejor. La socialdemocracia persigue exclusivamente crear leyes y regulaciones que repartan mejor la torta presente, corrijan discriminaciones presentes aquí y allá, en todas partes aumentar la inclusividad de los juegos y de sus resultados - asi las cosas serán más justas. En ambos casos, nos quedamos frente al futuro a la expectativa. A la espera que los mercados mejoren las cosas, hagan crecer la economía, hagan operar su magia y florezca la perfección eficiente; a la espera que las regulaciones y las correcciones traigan una mejor distribución del ingreso y una mayor cohesión o estabilidad social. Ojalá rápidamente. Ojalá Tal vez esta inmersión en el horizonte del tiempo presente provenga de que ambos discursos hunden sus raices en el siglo XIX. Y en ese siglo - y en el XX - el mundo era más estable en todo sentido que hoy, y entonces el futuro era más predecible y más controlable desde el presente. La socialdemocracia y el liberalismo podían saber y asegurar qué mundo futuro estaban inventando en el presente. No hoy. Hoy, el mundo es menos estable y está sometido a olas avasalladoras de cambios históricos inéditos y disruptivos. Y muy rápido. No hay manera hoy de inventar un futuro sin apostar por un futuro. Quizás por esta razón la política chilena nos produce a tantos tanta desazón. Percibimos sin mucha claridad - pero indudablemente - que ésta no atiende a los problemas reales de Chile y su futuro. Y estos problemas corresponden al reto de fondo de inventar y cuidar una identidad de País que sea valiosa en el mundo global; una identidad para los chilenos y chilenas. El cuidado de Chile, del ser de Chile, los chilenos y chilenas y su futuro, es lo que no pueden sino perder de vista - por igual - la socialdemocracia y el neoliberalismo. Por estar inmersa en el presente, nuestra politica no puede hacerse cargo de inventar en el presente la identidad de Chile y de su gente. Este estar a la expectativa del futuro, más que construyéndolo en el presente, tiñe toda nuestra política de un estado de ánimo de resignación. Estamos a la espera del chorreo, estamos a la espera del desarrollo, a la espera del mejoramiento de la distribución del ingreso, a la espera de que acabe la pobreza, a la espera que este proyecto y el otro y el otro produzcan - luego - el futuro esperado. Paciencia y madurez: lo que pidió exigente el Papa - "los pobres no pueden esperar" - tendrá que quedar a la expectativa. Tal como esperamos que resulte la posibilidad de hacer de cada chileno y chilena una identidad altamente productiva en el mundo global; como esperamos que resulte contar con una educación para el futuro; como esperarmos que ocurra que se le agregue más valor a nuestras exportaciones de recursos naturales; como esperamos que se de que Chile desarrolle un liderazgo tecnológico respetado en el mundo. (Y - ojo, pestaña y ceja - la resignación es la madre de todos los malos estados de ánimo que enferman hoy nuestra convivencia) Poner a Chile Primero y comprometernos con su identidad futura es posible y es necesario para no seguir atrapados entre el neoliberalismo y la socialdemocracia, y el mal ánimo de impotencia con el cual ambos nos hacen pesada de vida.
Veo a un individuo sentado en una estación de metro. Le pregunto: ¿qué haces? Me responde: "estoy esperando"; luego me mira y dice: "estoy pensando"; en seguida, de nuevo: "estoy fantaseando"; sigue: "estoy meditando"; sigue: "estoy matando la tarde"; finalmente me mira socarrón y dice: "estoy dejando pasar serenamente el tiempo".
O sea, me digo yo -siempre dispuesto a aprender algo de otra gente en la vida - esperar es una interpretación. Y seguramente que yo esté esperando o haciendo otra cosa va a depender - en parte, al menos - de lo que yo interprete que estoy haciendo; e intepretar va con pensar y con sentir. O sea, va a depender en parte de lo que yo siento que estoy haciendo. Ahora bien, algunos amigos ingenieros - muy inteligentes - tienen una idea mejor: esperar es un cosa objetiva; se define simplemente observando con los ojos un cuerpo de un ser humano que está "sin hacer nada" en una estación de metro y que, de pronto, toma un carro de metro y abandona la estación. Entonces - ¡aleluya! - podemos medir el tiempo de espera simplemente poniendo un observador premunido de un reloj (ojalá sea un reloj chino barato porque así todo es más costo efectivo). Ya está, ahora podemos saber todos si las esperas están subiendo o bajando en esta o cualquier otra estación de manera objetiva. Todo lo demás, especialmente la espera como actividad interpretada por quien espera - el sentirme esperando - se llaman "percepciones", es decir, "subjetividades". Y ya está dividido el mundo en dos: por una lado, el dios- observador objetivo y, por otro lado, los seres subjetivos (nosotros), posiblemente irracionales, seres que tienen "percepciones". Y, como todo el mundo sabe, las percepciones pueden ser muuuuy arbitrarias; y también, como es obvio para todo el mundo, las percepciones arbitrarias "tienden" a quedarse pegadas muuuucho tiempo. Y no hay nada más que decir ni de qué preocuparse: ¡la claridad definitiva en si misma! No quisiera tener que discutirle a este relojero desde mi pura "percepción" que yo estoy esperando más aburrido y exasperado que nunca, aunque mis tiempos de espera en su reloj se han acortado. Este partido, como el del Colo y la Chile, mejor no seguirlo jugando: ya estoy perdido de entrada. Y mi dios-ingeniero me gana por definición. Lo malo: sólo consigue darme más rabia su pretensión de autoridad. O sea, un dios-inteligente que se las arregla para resentir a medio mundo. En general, la espera se conecta con al aburrimiento y en alemán (verdad) - y en otras lenguas (carril) - el aburrimiento se llama "tiempo largo". Normalmente el tiempo se alarga en la espera. Seguramente de manera misteriosa y situacional. Hay que ser demasiado inteligente para suponer que el tiempo se alarga proporcionalmente al tiempo del reloj que mide posiciones de cuerpos. ¡Enrabiadoramente inteligente!
Continúo leyendo A Secular Age, una vertiente al parecer inagotable de hallazgos para escuchar nuestra historia y recuperar libertad. Nos cuenta Taylor cómo, a medio camino entre el mundo antiguo y la era secular, se construyó un tiempo verdaderamente a horcajadas entre ambos; con un pie apoyado en cada uno. Tiempo que podemos asociar con el barroco como estilo. Una era de síntesis cultural, en la cual, por un lado, existe ya plenamente individuado el agente humano - la persona - que actúa plenamente seguro de su capacidad, como individuo, de darle forma y estructura al mundo, y, por otro lado, al mismo tiempo, existe un mundo superior religioso al cual este agente se mantiene vinculado y desde el cual obtiene su poder para actuar. Hay asi dos centros coordinados de capacidad de acción moldeadora: el divino y el humano. Parcialmente distinto al medioevo en que existe un solo centro autónomo de acción - el divino - y distinto a la modernidad en la cual el ser humano ha adquirido exclusividad como agente.
Me pare a mi que los conquistadores ibéricos encarnan perfectamente a este ser humano barroco. Y, asi como España se encerró en este mundo intermedio - semi secular semi antiguo - mucho más tiempo que el resto de Europa y Norteamérica, sus colonias en América fueron un acabado ejemplo donde este tiempo cultural sobrevivió y dio frutos. Aquí los individuos actuaban por el poder de Dios y para hacer la voluntad divina. ¿Cuánto tiempo duró esta síntesis cultural en Chile? Ciertamente no se terminó con la Independencia; duró mucho más. Quizás aun estamos enredados en jirones de esta síntesis cultural que mezcla lo humano y lo divino tan estrechamente. Quizás por eso fue tan fácil para muchos aceptar una versión bastante dogmática de marxismo militante en su momento: nos veíamos como agentes revolucionarios individuales al mismo tiempo que nos veíamos empoderados para actuar por leyes históricas que imperaban "arriba", más allá de nosotros y que nos conferían todo el poder que era posible. Empujábamos para hacer lo que iba a ocurrir históricamente de todas maneras. Y lo importante era entender bien qué era lo que se abría como posible...y necesario; de ahi salía todo nuestro poder. Y hay algo todavía muy barroco en la manera como muchos en Chile se paran frente al "modelo económico", como si fuera un poder superior que nos empodera para actuar pero que nos ordena a movernos de cierta manera más allá de nuestra voluntad. Como si el modelo fuera el poder superior a obedecer. Hay ciertamente un ideologismo que sigue siempre disponible para que caigamos en él una vez y otra. Así como el estilo del arte barroco - que alcanzó en latinoamérica un florecimiento de trópico - se equilibra tensamente entre lo divino y lo humano, podemos recordar nuestra reciente iconografía de héroes históricos revolucionarios - hechos casi dioses - , nuestra lírica cuasi de canto religioso; y también podemos oir los ecos de esta tensión de síntesis en la retórica que hoy nos hace hablar como hablamos del Mercado...y del desarrollo que ya viene. Larga vida a Latinoamérica en nosotros
Circula en la red el informe de Hausmann y Klinger, "Structural Transformation in Chile", de junio 2007 (se encuentra íntegro entre los Documentos de este blog), encargado al parecer por el Ministerio de Hacienda. Supone un reto a los informes que ha estado produciendo el Consejo Nacional de Innovación - ver aquí Hacia una Estrategia Nacional de Innovación para la Competitividad. El Informe Hausmann tiene varias cosas que me parecen muy destacables: - No se compra por completo el paradigma de mercado, como si lo hace el Consejo Nacional de Innovación, en el sentido que son solamente las imperfecciones del mercado las que justifican una ¡ntervención estatal para innovar.
- Da un sólido fundamento a la convicción de sentido común de muchos que nos hace ver a Chile demasiado concentrado en la producción y exportación de recursos naturales, actividades que generan salarios (ingreso por trabajador) que no son especialmente elevados.
Nos invita a mirar lo que hemos hecho bien en Chile - por ejemplo, en mi opinión, la exportación de alimentos saludables y de calidad - con ojos que se hagan cargo que ha sido hecho bajo la vigencia del paradigma de mercado; osea, más allá de nuestros méritos, nos invita a sospechar también de las limitaciones de lo hecho.
Sostiene efectivamente que Chile se ha ido encajonando en la exportación de actividades que (1) generan bajos ingresos por trabajador empleado en ellas (según estándares internacionales), (2) tienen una alta distancia de otras actividades de exportación de ingresos más altos, medida esta distancia por la especificidad de sus requerimientos de conocimientos, de capacitación laboral, de activos físicos, de insumos intermedios, de sistemas jurídicos regulatorios, de estructuras de derechos de propiedad, por lo cual (3) no nos resultará fácil diversificarnos hacia aquellos, con lo cual el crecimiento de nuestro PGB sufrirá. Conclusión: el mercado por si mismo no nos llevará a dar este salto hacia actividades de exportación que generen mayores ingresos por trabajador. El estado debe comprometerse activamente a que el país de ese salto, fomentando positivamente actividades de nuevo tipo o incentivando la inversión de empresas internacionales que traigan al país actividades nuevas. Pone como ejemplos los planes turísticos estatales mexicanos en Cancún, las compras de defensa para el desarrollo de la industria aeroespacial en EEUU y electrónica en Israel, el desarrollo de zonas de producción industrial especializada de exportación en Malasia, el sistema de fomento tributario en Irlanda, etc. Considera el informe que Chile, a pesar de haberse encajonado en actividades distantes de otras que generan mayores ingresos, ha crecido más de lo que habría cabido esperar. Esto se ha debido a la capacidad de los empresarios chilenos para ampliar el volumen producido y exportado y también para mejorar la calidad de los productos que exportan. (En muchos casos, digo yo, mediante esfuerzos verdaderamente pioneros). Pero esta capacidad que se ha demostrado hasta ahora para producir más de lo mismo y mejor de lo mismo encontrará severas limitaciones como dinamizadora del crecimiento del país. Estima que las cifras de crecimiento de los últimos años demuestran que ya entramos en esta fase menos dinámica. El salto a nuevas actividades que generen mayores ingresos por trabajador se hace indispensable.
Crecientemente se hacen discusiones ingenieriles sobre posibles intervenciones para lidiar con el calentamiento del clima que son francamente monstruosas por su tamaño y por el efecto verdaderamente masivo que pueden tener sobre el medioambiente global.
AQUÍ se habla en serio de construir una represa en el Mar Rojo que separe efectivamente todo este cuerpo de agua del Océano Índico. La diferencia de altura entre ambos mares se produciría como resultado de la alta evaporación del Mar Rojo. Se estima en 50 gigawats el potencial energético del proyecto - compárese con las 3,2 gigawats de la mayor central nuclear norteamericana. Se informa, casi de pasada, que un proyecto semejante en el estrecho de Hormuz para represar el Golfo Pérsico ya se encuentra en planeación en algunos países ribereños. Nadie se atreve a calcular los efectos ecológicos y ambientales de tales represas monstruo. En la BBC se habla de planes ingleses para instalar turbinas de viento en las costas de la isla que pemitirían abastecer de electricidad a todas las casas particulares de Inglaterra en 2020. Esto significaría una generación eléctrica de 30 gigawats. Serían 7,000 turbinas instaladas cada media milla a lo largo de toda la costa del Reino Unido. Nadie está preparado para considerar qué significado tendría esta modificación tamaño monstruo de las costas inglesas. Hay otras propuestas que, como la de sembrar masivamente los océanos de hierro para estimular el crecimiento de algas que consumen CO2 y conseguir así capturar este gas, han sido pensadas tan en serio que están mereciendo el ataque de científicos e instituciones reputados. Ver AQUÍ argumentos sobre los posibles efectos negativos del uso masivo de esta solución ingenieril. Por otra parte, si lo pienso bien, no dejan de parecerme soluciones tipo monstruo también aquellas que buscan convertir a todos los hogares del mundo en productores de energía eléctrica aprovechando el sol, el viento y sus propios desechos - lo que sobre se vende a la red pública. Aunque estas parecen más ecológicas. En varios países de Europa estos esquemas ya están trabajando y en algunos, como el Reino Undo, son materia de políticas públicas en serio. Ver AQUÍ. La energía nos va a costar. Y parece que no quedará nada en el mundo ni espacio alguno donde pueda ser generada sin ser intervenido.
Fundado por Aguirre Cerda, por supuesto. Después le dieron su nombre, él simplemente instaló una alcaldía de mar entre las casuchas de los cholgueros temporeros. En el fin del mundo, entre Aysén y Chiloé.
Mil doscientas personas, 220 niños. Una escuela de sólida arquitectura (la de antes) fundada en 1942 - gobernar era educar - impecable, limpia, salas de clase luminosas, llenas de colores para los pre-escolares. ¡Qué convicción, la de antes!, pienso. Y también la de estos profesores empeñados y empeñosos. Internet y enlaces. Un solo canal nacional de TV y cable satelital en todas las casas -por eso el inglés en los niños es tan bueno, dice la profesora. Alcancía para la teletón con meta del pueblo de 1000 pesos por nuca: compromiso con Chile. Al otro lado del canal, a la vista de todos - para no olvidar, quizás - el cementario con tumbas de cemento más sólidas que las casas. Repasados infinitamente el blanqueado y los colores para evitar que destiñan con el agua infinita que cae del cielo. Hay más muertos que vivos aquí. Pero hay planes y proyectos, y hay muchos viejos que aquí esperan morir; ya no es Puerto Aguirre un lugar de paso, un campamento. Es un lugar bueno para vivir la vida y bueno para morir. LLueve y llueve pero no hay agua potable para los vivos. La isla es muy chica para tener vertientes o esteros. Se recoge como se pueda del aire su agua. Son todos pescadores artesanales: merluza, congrio y raya. Se trabaja por temporadas buscando peces y escondiendo los lugares secretos donde se hacen presentes. Actividad frágil, inestable, ingresos discontinuos, pobreza. Se inició el pueblo como un campamente temporero de cortadores de alerces, árbol que abundaba en los acantilados selváticos que caen al mar. Luego, siguieron los ahumadores de ristras de cholgas. Luego algunas conserveras de choritos. Luego la marea roja y el agotamiento de meriscos. Y ahora, los cultivos de salmones que avanzan de Chiloé la sur y comienzan con fuerza a colonizar Aysén. Muchos pescadores y buzos locales se ocupan ahora en estas empresas Puerto Aguirre se activa como el centro logístico de esta nueva industria - intensiva en logística de alimentos, combustibles, materiales. medicamentos, y técnicos competentes. Buen puerto y aceptable aeropuerto lo conectan con Castro y Balmaceda, Quellón y Puerto Chacabuco. LLegan ejecutivos y trabajadores especializados a vivir en turnos de 14 por 7. En general viajan quincenalmente en lancha a Puerto Chacabuco, luego bus a Balmaceda y luego avión a Puerto Montt, donde casi todos tienen su familia. Hombres y mujeres jóvenes. Ingenieros y técnicos acuícolas. Algunos - extremos - mantienen familias en Santiago y viajan quincenalmente hasta allí. Algunos - a veces - viajan directo en avión pequeño, directo hacia y desde Puerto Montt.
El paisaje simplemente quita el aliento. Fiordos estrechos, cerros que se hunden en el agua cargados del follaje verde antiguo de los coigües; arriba, nieve, niebla, agua, nubes y sol se turnan en una verdadera película de acción. ¡El clima es un triller! El puerto se cierra y se abre varias veces al día. La tenida de rigor en el trabajo: la luminosa capa de agua, las altas botas de goma. En el pueblo: la lana, las aisladas parkas. Se trabaja y se vive abiertos a la lluvia y al viento. Aquí el mar es más expuesto que entre las islas chilotas. Aguas con más movimiento, presumiblemente más oxigenadas. Pero el mar es más bravo y se han debido acumular habilidades durante años para aprender a fondear balsas, y bodegas - centros completos- al golpe continuo de las olas y el viento. Estos centro no eran posibles hace un par de años atrás - me dice un experto; entonces no sabíamos cómo fondear en aguas así, que son las ideales. Algún día - no tan lejano - aprenderemos a instalar centros en mar abierto.
Vida de pioneros de verdad. Así se va haciendo del canal de Moraleda el segundo Valle Central de Chile; con el mismo esfuerzo con que seguramente se hizo el primero.
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