
Me preguntan amigos por
Chile Primero. Me llaman la atención no pocos que quieren saber qué estrategia tenemos para aumentar nuestra influencia política y qué vamos a hacer para contar con fuerza parlamentaria; también no hay pocos que preguntan si estoy optimista y si creo que vamos a tener éxito; no faltan los que declaran su simpatía, desean suerte con un "ojalá que les vaya bien". Pienso que esto es típico de algo que no anda bien en Chile: mucho cálculo, mucha astucia, mucho querer actuar sobre seguro...poca épica, poca pasión, poca innovación.
Pienso en Arturo Prat saltando y qué pensaría si escucha tanta aprensión y deseo de seguridad. Ya no tiene espacio para el optimismo ni el pesimismo - sencillamente se encuentra lanzado. La acción no surgió de una estrategia inteligente y bien pensada. Simplemente está movido por su propia acción, improvisando de acuerdo con las situaciones que ésta lo llevará a enfrentar. Sobre todo no calcula, simplemente tuvo una clara intuición y se encuentra moviéndose comprometidamente con ella. Seguramente intuyó que no había opción alternativa: que hacerlo era necesario y posible.
Pienso en Picasso pintando y exhibiendo Las Señoritas de Avignon, el primer ejemplo de cubismo. A qué cálculo, a qué estrategia, a qué garantía de seguridad pudo aferrarse para saber que estaba revolucionando la perspectiva que se interpretaba desde el más evidente sentido común como la única posible, como "la correcta", desde hacía 6 siglos. Sólo lo guia una fuerte intuición y el compromiso de lanzarse activamente tras ella: revolucionó la pintura y nuestra mirada como nadie.
Pienso en la situación de declarar nuestro amor. No hay cálculo que nos de seguridades. No podemos anticipar todas las movidas que se producirán como respuesta. Imposible tener una estregia, al contrario, ¡ puede resultar fatal tenerla ! Sólo nos guia la intuición y nos moviliza el compromiso con nuestro amor. No hay nada sólido y seguro. Sobretodo, nos mueve saber que declarar nuestro amor es una posibilidad que está abierta y que es lo único que podemos hacer. Una nueva realidad surge si lo hacemos.
Quizás mueve a algunos el temor al fracaso. ¿Pueden fracasar Prat, el enamorado que habla, Picasso? Yo pienso que no. Solamente fracasa quien tierne un blanco claro y yerra, quien tiene una meta concreta y no la consigue, quien se equivoca y comete un error. Pero, ¿cómo puede fracasar quien abre un mundo nuevo, cuyas horizontes no puede ver bien, cuando aún no sabe cuáles son las metas y los objetivos que son posibles y pueden declararse en él? Sobretodo, ¿cómo puede fracasar quien no se propone algo que no puede intentarse y que hace aquello que es necesario hacer? Por eso, Prat no fracasa aunque muere; Picasso revoluciona el mundo; nosotros, al hablar, creamos un mundo que no volverá a ser el mismo. La única derrota nos ocurre si no hablamos nunca por falta de seguridad; si nos paraliza el terror de no saber de antemano el valor de nuestra especial mirada; si dejamos pasar el momento calculando la chances que tenemos y diseñando la hoja de ruta que debe seguir la acción.
¡Vamos con Chile Primero! Lancémonos a la acción de contribuir dedicadamente a un Chile que lo necesita. ¡A vencer el deseo imposible de seguridad, la pretensión del cálculo y la falsa tranquilización de un plan! ¡Ya está todo dicho! En el fondo de nuestro corazón sabemos que la desazón de Chile lo exige, lo hace necesario. Y tenemos en Chile Primero la posibilidad de responder con generosidad.
ATISBANDO 51
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