Mario Valdivia

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  ¿Inicio del fin de una crisis o inicio del fin de una era?

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¿Progreso?, ¿matoneo?

Enviado por Mario Valdivia el 29/05/2007 a las 12:53
Mario Valdivia
Los grandotes a menudo no se dan cuenta de como afectan la vida de los más chicos. Irritan y gatillan resentimiento de manera completamente ciega, aparentemente. También puede ser que simplemente no les importe.

Publico aquí fotografías de la vista desde mi departamento. Viva el progreso, ¿pero no será mucho?

Desde el sur oriente, pasando por sur, norte, y finalmente nor oriente, todas mis ventanas consisten en estas gúas. Solamente se salva el oriente, donde está la pared que me separa de mi vecino. Imaginen el ruido cotidiano que yo no imagino sino que escucho.

Ya se, todo es legal. El municipio nada puede hacer, se me dice. Las empresas, dicen que tiene el derecho de hacer lo que hacen. Bien por el derecho. Los ingenieros, a los que he hablado a veces en las cuatro construcciones vecinas, me miran como si fuera un ovni. O tal vez un reaccionario que se opone al progreso que ellos traen ahora que ya consiguió su propio departamento en un edificio que debió, obviamente, construirse como hoy lo hacen estos cuatro.

En las noches han aparecido grandes, brillantes y rectangulares nuevos astros que iluminan mis ventanas con tan potente luz que han avergonzado a mis cortinas. Así que hoy duermo con ALMAGRO y con PAZ, astros mayor y menor, respectivamente, del nuevo empíreo.

¿Era necesario que todas estas construcciones se hicieran juntas? ¿Era necesario el regalo de la nueva bóveda celeste nocturna?

A los grandotes varios - y todos lo somos en algún dominio: guarden que así se pierde el aprecio y el respeto de muchos. ¿Es suficiente tener el derecho de hacer?, ¿o habrá también que hacerse cargo de lo que hacemos?. Si no es así: ¿qué mundo estamos inventando?


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Chile Primero, la épica y la duda

Enviado por Mario Valdivia el 15/05/2007 a las 12:19
Mario Valdivia
Me preguntan amigos por Chile Primero. Me llaman la atención no pocos que quieren saber qué estrategia tenemos para aumentar nuestra influencia  política y qué vamos a hacer para contar con fuerza parlamentaria; también no hay pocos que preguntan si estoy optimista y si creo que vamos a tener éxito; no faltan los que declaran su simpatía, desean suerte con un "ojalá que les vaya bien". Pienso que esto es típico de algo que no anda bien en Chile: mucho cálculo, mucha astucia, mucho querer actuar sobre seguro...poca épica, poca pasión, poca innovación.

Pienso en Arturo Prat saltando y qué pensaría si escucha tanta aprensión y deseo de seguridad.  Ya no tiene espacio para el optimismo ni el pesimismo - sencillamente se encuentra lanzado. La acción no surgió de una estrategia inteligente y bien pensada. Simplemente está movido por su propia acción, improvisando de acuerdo con las situaciones que ésta lo llevará a enfrentar. Sobre todo no calcula, simplemente tuvo una clara intuición y se encuentra moviéndose comprometidamente con ella. Seguramente intuyó que no había opción alternativa: que hacerlo era necesario y posible.

Pienso en Picasso pintando y exhibiendo  Las Señoritas de Avignon, el primer ejemplo de cubismo. A qué cálculo, a qué estrategia, a qué garantía de seguridad pudo aferrarse para saber que estaba revolucionando la perspectiva que se interpretaba desde el más evidente sentido común como la única posible, como "la correcta", desde hacía  6 siglos. Sólo lo guia una fuerte intuición y el compromiso de lanzarse activamente tras ella: revolucionó la pintura y nuestra mirada como nadie.

Pienso en la situación de declarar nuestro amor. No hay cálculo que nos de seguridades. No podemos anticipar todas las movidas que se producirán como respuesta. Imposible tener una estregia, al contrario, ¡ puede resultar fatal tenerla ! Sólo nos guia la intuición y nos moviliza el compromiso con nuestro amor. No hay nada sólido y seguro. Sobretodo, nos mueve saber que declarar nuestro amor es una posibilidad que está abierta y que es lo único que podemos hacer. Una nueva realidad surge si lo hacemos.

Quizás mueve a algunos el temor al fracaso. ¿Pueden fracasar Prat, el enamorado que habla, Picasso?  Yo pienso que no. Solamente fracasa quien  tierne un blanco claro y yerra, quien tiene una meta concreta y no la consigue, quien se equivoca y comete un error.  Pero, ¿cómo puede fracasar quien abre un mundo nuevo, cuyas horizontes no puede ver bien, cuando aún no sabe cuáles son las metas y los objetivos que son posibles y pueden declararse en él?  Sobretodo, ¿cómo puede fracasar quien no se propone algo que no puede intentarse  y que hace aquello que es necesario hacer? Por eso, Prat no fracasa aunque muere; Picasso revoluciona el mundo; nosotros, al hablar, creamos un mundo que no volverá a ser el mismo.  La única derrota nos ocurre si no hablamos nunca por falta de seguridad; si nos paraliza el terror de no saber de antemano el valor de nuestra especial mirada;  si dejamos pasar el momento calculando la chances que tenemos y diseñando la hoja de ruta que debe seguir la acción.

¡Vamos con Chile Primero!  Lancémonos a la acción de contribuir dedicadamente a un Chile que lo necesita. ¡A vencer el deseo imposible de seguridad, la pretensión del cálculo y la falsa tranquilización de un plan! ¡Ya está todo dicho! En el fondo de nuestro corazón sabemos que  la desazón de Chile lo exige, lo hace necesario. Y tenemos en Chile Primero la posibilidad de responder con generosidad.

ATISBANDO 51



Si a Chile Primero

Enviado por Mario Valdivia el 07/05/2007 a las 16:04
Mario Valdivia
El Senador Flores y el ex diputado Schaulsohn, entre otros, nos invitan a apoyar y formar parte de un nuevo movimiento politico, Chile Primero.
Démosle un Si a Chile Primero.

Mis razones.

Porque siento con angustia que Chile está empantanado.  Se evapora la  posibilidad que imaginábamos hace algún tiempo atrás de llegar a ser un País justo cuyos ciudadanos pudieran competir produciendo valor en el mundo global. Lo grafican los frustrantes números de crecimiento económico - 4% o poco más en promedio en los últimos 10 años -,  las desigualdades sociales - inaceptables e irreductibles -, la pérdida sistemática de competitividad nacional, la vergonzosa calidad - ya crónica - de la educacion que reciben nuestros jóvenes, la ausencia de innovacion, los retrasos tecnológicos persistentes. No veo futuro en nada de esto.

En mi opinión, nuestras elites políticas, en la Alianza y la Concertación, han constituido un verdadero partido único con dos alas desde el cual gobiernan Chile. Atrincheradas en un sistema electoral que impide desalojarlas del poder, las elites cierran toda posibilidad de introducir control democrático - que no sea una pura formalidad - en el sistema político. El poder politico se reparte en forma altamente oligárquica y cerrada, dejando fuera, en un lado y en el otro, a todos quienes no integran los núcleos de las elites;  y se ejerce autoritariamente de arriba abajo sobre los ciudadanos. ¿Alguien nos preguntó si queríamos acuerdos de libre comercio y de subordinación al derecho norteamericano de propiedad y patentes?; mientras algunos alcaldes se afanan por consultar democráticamente si queremos tener más o menos bancos en las plazas, ¿alguien nos consultó si queríamos Transantiago?; hemos dicho quinientas veces en cuanta encuesta nos interroga que queremos cambios en el sistema binominal, ¿alguien nos hace caso?. ¿Cuántos de nuestros jóvenes se molestan siquiera en inscribirse en los registros electorales?

Percibo que el cuidado de Chile ha desaparecido del foco de atención de una política asi. Prima la preocupación por repartirse a tirones las pequeñas cuotas de poder y autonomía que la Nación ha logrado acumular con dificultad en el mundo global, con las secuelas de corrupción, concentración económica y oligarquización que esto supone.   

Estoy persuadido que este sistema de dirección del País se ha basado en la aceptación compartida de esquemas demasiado neoliberales -  de un liberalismo integrista - en  lo económico y lo político. Se confía exclusivamente en el mercado y las decisiones puramente individuales a la hora de desarrollar estrategias productivas y de inversión.  Resultado: el País carece de una estrategia productiva como nación que nos permita poner foco a nuestros esfuerzos y al uso de nuestros recursos para confrontar las enormes oportunidades que trae el futuro - sería tildado de socialismo o populismo. Se ha descuidado por completo el desarrollo de un aparato estatal que cuente con las condiciones mínimas de eficiencia necesarias como para competir con todos quienes buscan atraer inversiones internacionales. Se  desprecia la democracia y el aporte de los ciudadanos a la solución de sus problemas, soluciones que tienden a se cada vez más tecnocráticas y autoritarias.

Creo firmemente que  no es posible cambiar sustancialmente las cosas e introducir en serio una estrategia productiva democrática en Chile - un proyecto de futuro ambicioso para los chilenos - desde las estructuras políticas actuales, de un lado o del otro.  Necesitamos desarrollar una fuerza politica que desestabilice a ambas alas de esta especie de partido único gobernante y abra espacio para la incorporación de fuerzas políticas y sociales frescas a la conducción del país, las que podrán provenir de todos los lados del espectro de sensibilidades existentes.

Y siento que hay que actuar ¡ya! porque el tiempo no corre a favor de Chile. Siguiendo como vamos, el futuro se nos escapa todos los días de las manos. Y si no abrimos paso luego a un futuro distinto, veo cada vez más conflictos sociales y políticos sin solución entre las dos alas políticas que gobiernan Chile. Entonces si que seguramente iremos enfrentando cada vez más un conflicto desnudo y sin arreglo entre autoritarismo y populismo.

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